Una vez más he estado en Corea del Sur; como ya sabéis, el motivo está claro: los Campus que realizamos a nivel internacional y que en esta ocasión duraban dos semanas. Veinte horas de vuelo para que me recibiera el tifón procedente de Japón y China, un viento huracanado y una lluvia tremenda, que nos hizo suspender en algunos momentos la realización del campus porque los niños coreanos casi nos salen volando. Al final cambió el tiempo y todo salió bien.
Corea es un país maravilloso que lo recomiendo a todo el mundo que tenga la oportunidad de ir, aunque sé que se trata de un destino lejano. Cada vez que voy allí me siento contento, muy bien recibido, a gusto y feliz, y os diré por qué. En esta ocasión me acompañaban dos ex-jugadores del Barça para dirigir los campus personalmente, compañeros que han compartido conmigo fatigas y partidos: Pep Moratalla y Serer. Les pedí que vinieran conmigo a dar una vuelta por Seúl, una capital de 20 millones de personas ¡enorme! Visitamos varias zonas del centro, mercadillos, centros comerciales, moviéndonos en coche y en metro, para que vieran la diferencia que hay con tantos y tantos sitios, entre ellos España: seguridad total paseando por las calles del centro, ni carteristas, ni protitución, ni delincuencia, ni gente con mal aspecto. En 15 días no hemos visto ni una sola persona pidiendo por la calle, nadie borracho o tirado en el suelo, ni sucesos cada día en los periódicos locales, ni niños mal educados. El respeto, sobre todo hacia los mayores, es una de las normas básicas en este país; de hecho Corea del Sur es el país del mundo en el que los padres más dinero y esfuerzo invierten en la educación de sus hijos. Os voy a poner un pequeño ejemplo; esta primavera, de cara a organizar unos Campus de la Escola del FCB en la ciudad de Londres, en concreto en las instalaciones de uno de los colegios privados más caros del país (venía a costar unos 5.000 € al mes por alumno), en el que el dueño del Chelsea tiene a sus hijos, estuvimos allí y fue una sorpresa para mí saber que el el 70% de los alumnos del colegio fueran coreanos.
Evidentemente me pregunto cómo puede ser que un país funcione tan bien, que tenga sólo el 3% de paro, que los restaurantes estén llenos , que la ciudad de Seúl funcione a pesar de la magnitud (eso sí, el tráfico es pesado, aunque no caótico). En fin, que veo allí respeto, trabajo y sobre todo compromiso y lealtad con la empresa. De hecho no es raro que el Presidente del país pida a la población que cogan vacaciones. Osea, igual que aquí, que la única vez que nos hemos movilizado y hemos puesto el grito en el cielo fue en el puente de la Constitución por culpa de la huelga encubierta de los controlodores aéreos. Eso sí, nos jodían las mini-vacaciones y eso no puede ser. Pero que el país esté en quiebra técnica y apenas pase nada es lo que me sorprende. Cuanto más viajo, más me doy cuenta de lo mal que vamos. Mucho tenemos que cambiar para sacar a este país adelante, como hizo Corea después de una guerra no hace más de 40 años.
Otro dato curioso que se me olvidaba: no he visto emigrantes dando vueltas por el país sin trabajo y nada que hacer. Y por último, para que os hagáis una idea de que lo que estoy hablando y de su capacidad de organización: Corea tiene una población como la de España y un territorio como el de Cataluña aproximadamente.
Un abrazo amigos.
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