Hola amigos!! Aquí estamos de nuevo después de dos largos viajes: primero 8 días en Perú en el mes de diciembre y más tarde 20 días entre China y Corea del Sur en el mes de enero. Que conste que todo se debió a trabajo y no a placer.
El viaje a Perú fue maravilloso, tiene una cultura que me apasiona y su gente es amable y solidaria. Fue un viaje para poner en marcha nuestra Escuela del Barça en Lima y, en el poco tiempo que tuvimos, lo aproveché para ver otras cosas del país y sobre todo para subir a Machu Pichu. El estar allá arriba fue una de las experiencias más emocionantes que he vivido nunca y creedme si os digo que he conocido muchos sitios; pero aluciné con lo que estaba viendo: una civilización que fue capaz de construir una ciudad a 4.000 metros de altura con todo tipo de servicios y al detalle. Realmente me emocioné y es un viaje que os lo recomiendo a todos los que tengáis la oportunidad de visitarlo.
En cuanto a la estancia en China, debo deciros que también ha sido una experiencia muy enriquecedora aunque bastante diferente. Viajé con la tarea de organizar y realizar varios Campus de fútbol para niños de allí y ya de paso visitar varias provincias para valorar las posibilidades que el Barça puede tener a la hora de llevar a cabo proyectos de Escuela. Tuve la oporunidad de conocer diferentes provincias en el norte, centro y sur del país asiático, dándome cuenta de lo extenso que es el país y lo diferentes que son en cada una de las regiones. En alguna de ellas me sorprendió no ver ningún occidental y en la zona centro, en concreto Wuhan, y en el norte, Shunyang Lionig, me miraban como si fuera una cosa rara. Algo que no llevo muy bien cuando salgo de casa y viajo a países un poco exóticos es la comida: qué queréis que os diga... adelgazé 4 kilos en diez días!! Lo pasé fatal con la alimentación, fue un cambio tan brusco que no me empecé a recuperar hasta que llegue a Seúl.
China está creciendo muchísimo, sobre todo en el sur. Me impresionó Shanghai y Gounzaou; y os diré, como detalle, que en esa zona tenéis el centro comercial más grande del mundo, con una superficie de 500.000 metros cuadrados!! Impresionante, es como si toda Barcelona fuera un centro comercial. Deciros que China es un país de contrastes y que si viajais allí debéis cercioraros bien de la zona a la que vais, pues yo estuve a 20 grados bajo cero varios días y la media en la zona centro y norte era de 15 grados bajo cero y 30 cm de nieve. Todavía no entiendo a los dos iluminados que nos invitaron a ir a China a realizar un Campus con niños, porque no nos informaron en ningún momento de las condiciones climatológicas, e imaginaros el panorama: ponías un niño a jugar al fútbol y los 5 minutos era un muñeco de nieve.
Así que lo mejor que pudimos hacer fue suspender la actividad y viajar a Corea, país en el que estábamos realizando otro Campus y donde en los últimos años hemos hecho muchas actividades deportivas. Como siempre en Corea, todo fue perfecto. Me encanta Corea del Sur, sus costumbres, su manera de ser: trabajadores, respetuosos, comprometidos con la educación de los jóvenes, con un cultura basada en el respeto y con ganas de aprender y de mejorar. Siempre es una maravilla y Seúl es una ciuadad de 20 millones de personas que funciona como un reloj.
Bueno amigos, que sepais que lo primero que he hecho nada más llegar a casa es comerme una tortilla de patatas y una barra de pan. ¡Ha sido como tocar el cielo!
Un abrazo para todos.
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