Desde que he empezado a escribir en este blog (y al hilo de mi último artículo), me he preocupado un poco más de leer aquellas cosas acerca de mí que están en Internet, y no doy crédito a las muchas fantasías que se comentan.
En primer lugar quiero explicar cómo se da la circunstancia de que Maradona y yo aparezcamos en una foto en el homenaje a M. Platini en Francia, foto que circula por la red. Diego jugaba en el Nápoles y yo en el Barcelona y ambos fuimos invitados a jugar ese partido entre la Selección francesa y una Selección mundial. Nuestra equipación llevaba una publicidad que decía "NO DRUG", algo decidido por la organización y por Platini. Realmente todo fue una puñetera casualidad. Como creo que entenderéis, de ninguna de las maneras yo podía pensar en ese momento de mi vida, lleno de éxito profesional y en plena forma física y mental, que muchos años más tarde podría encontrarme en una situación como la que me encontré.
En segundo lugar quiero aclarar que el hecho de que Maradona y yo tuviéramos el mismo problema personal es pura casualidad. Mucha gente nos relaciona y asocia; cierto es que ambos jugamos durante dos años juntos en el Barça; pero, al margen de los entrenamientos diarios y los partidos, jamás coincidí con Maradona en Barcelona en esa época. No quedamos ni una sola vez ni para tomar un café, cada uno tenía su vida. Y tengo que decir de él que como jugador fue el mejor de nuestra época, y como compañero era extraordinario. Más tarde, en diferentes fechas y lugares, cada uno tuvimos los problemas que tuvimos relacionados con el consumo de drogas. Pero ya estoy un poco cansado de tanto iluminado que con solo el hecho de habernos hecho esa foto juntos nos asocian en temas extra-deportivos y se dedican a escribir haciendo daño y hablando sin ni siquiera conocerme; y es más, sin saber absolutamente nada de mí y de mi vida. Saben perfectamente que no me puedo defender y desgraciadamente también he aprendido a vivir con eso.
Desde aquí quiero reiterar que llevo muchos años trabajando con drogo-dependientes, que me he volcado en programas de rehabilitación y en tratamientos asociados al consumo de cocaína y que los programas han sido un éxito. He hecho de mi pasivo un gran activo. Me siento muy satisfecho si el haber pasado por todo aquello ha servido para que yo pueda ayudar a otros a superar sus problemas. Ya me doy por satisfecho, aunque obviamente yo hubiera preferido no haberlo pasado nunca.
Hoy quiero pedir un poco de respeto en primer lugar, porque nada tiene que ver mi vida actual con algunos comentarios que hay en la red; en segundo lugar, por el daño que causan y porque no quiero tener el pasado presente cada día de mi vida. Todos tenemos el derecho a equivocarnos, como también tenemos derecho a rehacer nuestra vidas. Y si no, que el que esté libre de culpa tire la primera piedra.
Para acabar quiero decir algo más sobre el pasado. Creo que tuve la valentía de decir públicamente cuál era mi problema y lo hice por dos motivos: era una manera de pedir ayuda y entendía además que así podría ayudar a mucha gente que podían estar en una situación similar o parecida, a sentirse identificados con un persona pública. ¿Cuánta gente tiene la valentía de decirlo? ¿Y cuántos conocidos o populares lo hacen?
A los de plumilla fácil les diré que nadie está libre de pecado o culpa, que cualquiera se puede ver en una situación análoga a la mía (pese a todo lo fuertes que se crean), y que las personas no se miden por las veces que se caen si no por las veces que se levantan.
Gracias a todos los que en estos días os habéis puesto en contacto conmigo, bien a través de Internet ofreciéndome soluciones, o de una manera directa. Me habéis ayudado mucho.
Un abrazo amigos.
En las batallas FUERZA, VALOR Y TEMPLANZA.
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