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17/05/2010

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¿Y qué ocurre con los que, como yo, este tipo de situaciones no hacen otra cosa que reafirmar lo que creemos? Porque la decepción con las instituciones que sientes, es lo que yo llevo viendo desde que tengo uso de razón.

El modelo no sirve para nada más que para distanciar a los ciudadanos de las decisiones importantes. Y tenemos evidencias de ello en cada decisión política tomada, ya sean jacobinos o girondinos, rojos o azules.

Pretender un cambio manteniendo el mismo modelo que, nos lleva una y otra vez a situaciones injustas, es una postura falaz; es el modelo en sí, es el esquema de partidos y representantes sin auditoría lo que permite a determinados elementos inmorales manejar a su antojo la voluntad popular.

Porque, a pesar de que tengo una postura absolutamente crítica con el modelo, estoy convencido de que la mayor parte de la gente que forma parte de éste, tiene buenas intenciones y quiere trabajar de forma positiva.

Pero es que unos pocos inmorales manipulan el esquema completo con una facilidad que aterra. Eso es lo que hay que atajar.

Los ciudadanos deben tener un mecanismo de auditoría constante, que permita conocer dónde y en qué se gasta el dinero del estado. Tenemos infinitos medios tecnológicos para que no haya ni una "puerta cerrada" para la democracia, simplemente nadie quiere avanzar en esa línea.

Cuando veo el sistema, no dejo de pensar en la película Chinatown y el grupo de empresarios que, manipulando a la sociedad de Los Angeles y haciendo que pasen sed de forma intencionada, consiguen que les financien la construcción de un acueducto (innecesario) con el que aumentan sus ya inmorales carteras (la película está basada en un caso real y sonado).

El esquema básico de latrocinio dentro de esa película es lo que veo repetido una y otra vez. Mismo modelo, mismos ladrones inmorales, distintos escenarios.

¿Cómo ser positivo con semejante histórico?

Las cosas son así. El desánimo con la clase política no puede ser mayor, pero no es algo nuevo. El modelo social en que vivimos, el del 'pelotazo', el de 'todo vale para tener éxito', es un síntoma de lo podrida que está nuestra sociedad. Los políticos, que son quienes pueden poner remedio, (porque decir que en Democracia es el pueblo quién elige es una falacia) sólo piensan en medrar, sea como sea, aunque ello suponga enfrentar a territorios o a ideas, porque son conscientes que la lucha de clases ya no es posible.

La democracia en la que vivimos es un fraude, porque siempre mandan los mismos, ya que estén en el partido que estén son siempre los mismos. No queda si no resignarse o actuar, y ¿qué mejor manera de asegurarse la docilidad del pueblo que darle migajas y prometerle tiempos mejores? Esto lo explota la iglesia hace siglos.

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